La toxoplasmosis congénita es una enfermedad mayoritariamente subclínica, pero hasta el 80% desarrolla secuelas visuales o neurológicas. El cribado pre gestacional y la adopción de medidas de profilaxis primaria en las gestantes seronegativas evitan la transmisión. Esta enfermedad puede ser por transmisión fetal, vía transplacentaria o llegar a ser por transmisión congénita por contagio vertical, a través del embarazo, parto y la lactancia materna. Las personas infectadas pueden llegar a desarrollar problemas graves, como encefalitis, retinocoroiditis (inflamación de la retina), daño multisistémico, hepatomegalia y esplenomegalia (agrandamiento del hígado o el bazo) y alteraciones de glándulas. (1,2)


Referencias Bibliográficas:

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